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    Hábitos saludables

    “Residuo Cero” (Zero Waste) o cómo consumir de forma inteligente

    ¿En qué consiste?

    El objetivo principal de este movimiento global es NO GENERAR RESIDUOS y por lo tanto, no enviar nada a un vertedero. Reducir lo que necesitamos, reutilizar todo lo que podemos, enviar poco para reciclar y hacer compost con lo que no podemos.

    Puede parecer algo imposible pero no hay más que seguir los pasos de Bea Jhonson, experta y precursora de una vida familiar Residuo cero impecable. Es la autora del libro Residuo Cero en casa y presume de que los residuos que genera anualmente (sin contar los que van destinados al compost) caben en un bote de cristal de tamaño medio-pequeño.

    ¿Por qué es bueno?

    Se trata realmente de re-definir el sistema. Actualmente vivimos en una economía lineal donde tomamos recursos de la tierra y luego los arrojamos en un agujero gigante en el suelo. El objetivo de Residuo cero es pasar a una economía circular. La economía circular imita a la naturaleza en que no hay basura en ella. En lugar de descartar recursos, creamos un sistema donde todos los recursos se pueden reanudar por completo.

    Reducir y reutilizar frente a reciclar

    Hay demasiado que procesar, estamos consumiendo demasiado. No estoy diciendo que no recicles, solo hay que entender que reciclar no es una solución perfecta. No se llega a reciclar el 100% de todo lo que metemos en los contenedores y que tan bien nos hace sentir cuando lo hacemos y los procesos de reciclaje contaminan más de lo que creemos. Reciclar no debería ser la primera línea de defensa, debería ser un último recurso. Es mucho mejor aprender a reducir y a reutilizar.

    Hace poco una amiga me dijo que había leído algo así como que si la basura de casa se llena rápido de envases de plástico, es que nuestra dieta no es saludable. Mi opinión es que ni sí ni no. Esa afirmación puede ser correcta en cierto modo, pero a la vez es parte de nuestra elección. Es cierto que cada vez encontramos más alimentos envasados o excesivamente envueltos en plásticos y que por lo tanto, es muy probable que nuestra basura rebose en poco tiempo “gracias” a ello. Pero también es verdad que está en nuestras manos elegir estos productos o no, porque aunque la industria alimentaria cada vez nos ponga más complicado evitarlos, no lo es tanto tirar de otro tipo de hábitos.

    ¿De verdad lo que hace una sola persona puede significar un cambio?

    Por supuesto. Todos los días tenemos la oportunidad de empezar un cambio. ¿Cómo llegas al trabajo? ¿Cómo compras tus alimentos? ¿Qué estás comiendo? ¿Qué estás comprando? Todo está interconectado. Cada compra que realice es un paso atrás o adelante para el tipo de mundo en el que desea vivir. Y mejor aún, si hay niños en casa, este será uno de los mejores legados que podremos dejarles sin duda. 

    ¿Qué podemos hacer?

    Para todo aquel que quiera poner en práctica dicho movimiento o mejor dicho, estilo de vida, Bea Johnson propone seguir sus 5 “erres”: Refuse, Reduce, Reuse, Recycle, Rot (Rechazar, Reducir, Reutilizar, Reciclar, Compostar). La primera es mi favorita. NO NECESITAS TODO LO QUE CREES QUE “NECESITAS”. Para adoptar esta primera “regla”, hay que cambiar el chip, para todas en general, pero para la primera especialmente. Antes de realizar cualquier compra, espera. Dedica algo de tiempo, piensa si realmente lo necesitas o no, y a poder ser, busca otras opciones. 

    Evidentemente, el movimiento Residuo cero se puede llevar al nivel que creas oportuno, pero empecemos por actos que aunque parezcan simples, son realmente importantes:

    • Conservar los alimentos de la despensa y nevera en botes de cristal. Además de conseguir que los alimentos se conserven mejor y por más tiempo, nos ayuda a reducir los envases de plásticos considerablemente, a tenerlo todo a la vista, a llevar una alimentación más variada, saludable y a ahorrar gastos.

    • Apostar por los envoltorios reutilizables, a poder ser ecológicos. Como por ejemplo los envoltorios de bocadillos, snacks o porta tuppers de Roll´Eat. #Reuse&Reenjoy

    • Hacer la compra de alimentos frescos en mercados (locales). La presencia de envoltorios innecesarios de fruta, verdura y demás alimentos es casi inexistente, por no hablar claro de la frescura y de los productos de temporada en abundancia.

    • Utilizar bolsas de tela para trasportar la compra. Así evitaremos las dichosas bolsas de plástico que tanto daño hacen al medio ambiente.

    • Evitar las botellas de agua de plástico y optar por las de cristal, o libres de BPAs.
    • Sustituir los pañuelos de papel por los de tela.
    • Pañales de tela en vez de los convencionales.

    • Donar ropa y objetos en buen estado.
    • Utilizar las bibliotecas públicas.
    • No lavar la ropa de un solo uso si no está realmente sucia.

    • Reutilizar el pan duro. Para pan rallado, sopas, cremas, etc.
    • Comprar alimentos al corte. Consumimos más fresco, la cantidad justa y más artesano.

    • Comprar alimentos a granel/peso. Evitamos los envases/envoltorios innecesarios.

    • Sustituir compresas y tampones por copas menstruales.
    • Usar bombillas LED.
    • Utilizar té, infusiones o café a granel en vez de los de bolsitas o cápsulas.

    • No malgastar el agua. Utilizar la lavadora/lavaplatos solo cuando estén llenos. Usar palanganas para recoger el agua de la ducha y después usarla en el retrete.
    • Apostar por el transporte público/bicicleta/andar en vez de el coche para trayectos cortos.

    • Consumir productos locales y/o en tiendas locales. Apoyaremos el pequeño comercio y local.
    • Desenchufar electrodomésticos cuando no se usen.
    • Evitar pedir tickets de comprar impresos.
    • Usar papel vegetal reutilizable en lugar de plástico film o aluminio.

    • Compostar.
    • Preparar cosméticos caseros o comprarlos en lugares donde sean frescos, hechos a mano y no testados en animales.
    • Preparar yogures caseros. Se pueden preparar con y sin yogurtera. La inversión es mínima y los resultados además de espectaculares, tendrán un impacto positivo en nuestros bolsillos. Receta e información aquí.

    • Intentar reciclar lo menos posible (antes mejor reducir y reutilizar), pero en caso de reciclar, utilizar correctamente los contenedores y hacer un buen uso de los recursos que se nos ofrecen (garbigune, contenedores de vidrio, papel, orgánico, compost, plástico y segunda mano).

    Por supuesto hay muchísimas más opciones para llevar una vida Residuo cero pero empezar por algunas o todas estas es una buena opción. Llegar a conseguir una vida sin residuos me parece algo muy muy muy difícil hoy en día en la sociedad en la que vivimos, pero cada gesto cuenta y a nada que cambiemos algunos hábitos diarios, estaremos dando un paso hacia una vida mejor. Por lo tanto, cuando hablo de llevar una vida residuo cero, me refiero a una vida en la que intentemos generar la menor cantidad de residuo posible dentro de nuestras posibilidades, no de reducir al 100%, ya que eso son palabras mayores. Nosotros cada día intentamos hacerlo un poquito mejor, creo que es algo de lo que nunca se deja de aprender y lo que cuenta es la intención y la constancia.