Bordados

Cocinar bordados modernos

Hoy he tenido un despertar totalmente surrealista, viéndome a página completa en la contraportada del periódico Deia. La misma semana en la que doy mi primer taller de iniciación al bordado en Galería8360, una de las tiendas más bonitas y especiales de Bilbao, y el segundo showcooking en Ikea Barakaldo. Así de ecléctica soy, me resulta muy difícil centrarme en una sola cosa y acabo mezclando cocina y bordados dependiendo del día. Lo mismo bordo un homenaje a nuestra memoria histórica que bordo una zanahoria 🙂

Los inicios en el bordado

Crecí encontrándome trocitos de hilos por toda la casa y con todo tipo de cuadros bordados a punto de cruz por las pareces. No recuerdo en qué momento decidí probar la técnica de punto de cruz, lo más probable es que fuera en clase de manualidades, pero sí recuerdo que fue la primera que aprendí. El punto de cruz me ha acompañado por lo menos durante los últimos 20 años y he recurrido a ella en diferentes etapas de mi vida, especialmente durante los embarazos. El paso al bordado moderno o contemporáneo lo di hace más de una década cuando bordé unas florecillas en una camiseta, y desde entonces ha sido un no parar.

El bordado te atrapa, te engancha, te hace ver que eres capaz de crear piezas únicas con tus manos, que además pueden ser totalmente funcionales si lo aplicas en prendas de vestir o complementos. Es terapia y adicción al mismo tiempo, es una válvula de escape creativa que te permite dejar un trocito de ti en cada puntada.

Bordado y cocina

El bordado y la cocina son mis mayores hobbies y muchas veces los mezclo. Cuando me pongo a cocinar también estoy pensando en nuevas ideas para bordar, e incluso los libros de cocina me sirven de inspiración. Es una conexión extraña pero bonita, porque cuando bordo una fruta o una verdura, es como si juntara la pasión que siento por ambos campos. Quién sabe, quizá algún día me anime a impartir un taller monográfico de alimentos bordados, nunca hay que cerrarse puertas y siento que estoy en continuo proceso de reinvención.

Cuando me he visto en mitad de la contraportada sujetando un limón como quien no sabe muy bien lo que está haciendo, me he sentido muy vulnerable, muy inconsciente del tipo de repercusión que puede tener aparecer en una publicación de ese nivel. Pero a la vez he sentido orgullo, por luchar por mis sueños, algo que espero transmitir a nuestros hijos. Supongo que es parte del proceso de aprendizaje de los últimos años, veremos a dónde me lleva. ¡Que el ritmo no pare!

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