Bordados

Puntadas de memoria histórica

Me encanta cocinar, es algo que me relaja, me ilusiona, me da vida. Pero no es lo único que me remueve y me apasiona, hoy quiero hablar sobre otra faceta de mi vida quizás menos conocida: la de bordadora. Llevo cosiendo y bordando muchos años, ni recuerdo en qué momento decidí explorar este mundillo, pero poco a poco ha ido ganando terreno en mi vida y a día de hoy es una parte muy importante de la misma. He decidido hacerle un hueco en la “mesa” y escribir sobre ello, porque como me gusta decir últimamente “cocino mientras pienso qué bordar, y viceversa”.

Ya que tengo el blog y es cierto que lo tengo un poco abandonado, vamos a ver si lo retomo combinando gastronomía y bordado. Puede parecer una mezcla un tanto ecléctica, pero a mí me gusta. Estoy intentando hacerme un hueco en el mundo del bordado de forma profesional y me parece interesante dejar constancia en el blog de este proceso también. Podría decir que es como si de alguna forma estuviera mostrando los bordados que voy haciendo a un grupo de amigos sentados al rededor de una mesa puesta mientras disfrutamos también de los platos que aquí nos rodean. Una sobremesa entre hilos, telas y los restos de un rico menú. ¿Qué os parece? ¿Me estaré volviendo loca? Si es así, bendita locura que me hace tan feliz 🙂

Gernika

Hay muchos acontecimientos a lo largo de la historia que pueden cambiar el rumbo de tu vida en cuestión de segundos. El 26 de abril de 1937 es una fecha que tengo marcada a fuego y que me acompaña en cada paso que doy. Evidentemente yo no había nacido cuando la Legión Cóndor alemana y la Aviación legionaria italiana aparecieron de la nada sobre Gernika para bombardearla y dejarla hecha añicos. Las que sí vivían entonces y afortunadamente sobrevivieron a la guerra civil española fueron mi amama Inés y mi amama Paz, unas niñas que apenas rondaban los 10 años.

Las historias que en mi familia se han contado sobre el bombardeo han ido difuminándose con el tiempo y no sé decir muy bien qué hicieron mis amamas durante ese fatídico día y los días posteriores. El caso es que las dos estaban muy cerca, una en Errigoitia y otra en Elantxobe, y suena muy dramático, pero si ellas no hubieran sobrevivido a aquello, yo no estaría aquí escribiendo. El “Guernica” de Picasso se convirtió en «icono del siglo XX», símbolo de los terribles sufrimientos que la guerra inflige a los seres humanos.

Un día decidí bordarlo, dejar un trocito de mí en cada puntada y hacer un homenaje a nuestra memoria histórica. Un asunto llevó a otro y ahora mismo tengo casi una decena de encargos pendientes de camisetas con un trozo del “Guernica” bordado en el pecho. Estoy muy orgullosa no solo de que se valore el bordado manual, si no también de que mis “Gernikas” se paseen por el mundo. Que no se olvide lo que pasó aquel lunes de mercado de 1937. GRACIAS DE CORAZÓN POR APOYAR ESTE BONITO PROYECTO.

Subscribe & Follow

You Might Also Like

No Comments

Leave a Reply