Salado

Mi tabla de quesos

Después del post “¿Hablamos sobre queso?” que publiqué el año pasado donde hablaba sobre la clasificación de los tipos de queso, cómo comprarlos, conservarlos etc, voy a publicar una tabla de queso cada cierto tiempo a modo de propuesta. Espero que os gusten y os animéis a preparar vuestras tablas de queso. Realmente no le hacen falta muchos acompañamientos al queso, de hecho como mejor se disfrutan y se pueden distinguir sus notas de sabor son sin nada, tan solo la pasta y la corteza en algunos casos. Pero si os apetece hacer un rico y variado aperitivo, podéis añadir otros elementos como fruta, frutos secos, mermeladas, miel, membrillo, pan, etc. Para esta primera tabla he elegido 4 quesos muy interesantes, vamos a “descubrirlos” uno a uno (de arriba a abajo).

LOLA MONTEZ (Baviera, Alemania):

Su nombre es muy curioso. Lola Montez, condesa de Landsfeld, cuyo verdadero nombre era Elizabeth Rosanna Gilbert fue una bailarina y actriz nacida en Irlanda que se hizo famosa como bailarina exótica, cortesana y amante de Luis I de Baviera. Con ese nombre y una superficie cubierta de flores de montaña y hierbas secas, es imposible resistirse a este queso. Su pasta es densa y cremosa. Dulce, con notas a hierba, a flores. Una brisa de montaña de verano en cada bocado. Es un queso de pasta cocida, elaborado con leche cruda de vaca. 

GOUDA L´AMUSE (Holanda):

Este queso curado es un caramelo para el paladar. Con un tiempo de curación superior a 24 meses, destaca por su aroma tostado, el cual puede recordar al sabor de la avellana y del caramelo. De una textura aterciopelada espectacular que se derrite en boca y que termina con un final complejo y largo. A simple vista y sobre todo al probarlo, se pueden distinguir pequeños “cristalitos” a lo largo de la pasta. Estos cristalitos son la proteína de la leche cristalizada, señal de una elaboración y una curación excelente. Se elabora con leche de vaca y como la superficie está cubierta de cera, se recomienda no comerla.

LINGOT DU MÉCENC (Francia):

Una bonita y delicada láctica elaborada con leche cruda de cabra. Más que un queso, parece un pastelito. Su nombre proviene del hecho de que el queso parece un lingote. De pasta suave, extremadamente cremosa, muy sutil, dulce. En este tipo de quesos es muy recomendable comer la corteza natural enmohecida. Si la quitamos, no solo estaremos destrozando el queso, si no que además le estaríamos quitando toda la gracia. Notas cabrinas, vegetales, Conviene comerlo antes de que madure demasiado, para evitar que su pasta adquiera notas a amoniaco que no nos dejarían disfrutar de su pasta delicada. 

IDIAZABAL (País vasco): 

Queso estrella de Euskal Herria. Elaborado con leche cruda de ovejas de raza Latxa y Carranzana, este queso de unos 2-4 meses de curación, es un queso muy fácil de comer y seguramente guste a todos. Su versión ahumada es una maravilla. En general se trata de un queso compacto, con una elasticidad no muy pronunciada, bastante firme. A medida que el queso madura se produce una pérdida de humedad que da lugar a una pasta menos elástica, más quebradiza y dura. Su sabor limpio y consistente con un marcado carácter de “leche madurada de oveja” y algo de sabor a cuajo natural. Dulce y ácido variable de muy débil a media intensidad.

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