Taller de almuerzo saludable con niños

27 de febrero de 2017

Hoy traigo algo diferente al blog, y que me hace mucha ilusión contaros. La semana pasada estuve en el colegio de mi hijo realizando un pequeño taller de comida saludable con todos los niños de su curso. ¡Quién me lo iba a decir a mí! Cuando los profesores me lo propusieron no pude negarme. Unos cuantos años atrás yo hice mis prácticas de Magisterio Primaria allí mismo y aquel taller me hizo recordar muchas cosas. Por ejemplo, me acordé de los niños con los que estuve de prácticas y que ahora estarán a punto de cumplir la mayoría de edad, ¡ni los reconocería seguramente! También me hizo pensar en lo mucho que me apasiona esta profesión y en lo que me está costando recuperarla. No sabía que echaba tanto de menos aquello hasta que me puse delante de estos 100 niños de 3 añitos. En fin, a lo que voy...


Durante varias semanas, estuvieron trabajando en las clases en un proyecto que giraba en torno a la alimentación mediante actividades como: creación de una pirámide de alimentos, reconocimiento y clasificación de familias, creación de menús saludables, confección y decoración de complementos (gorro y cuchara de palo), elaboración de platos de fruta con formas o brochetas, y sándwiches con ingredientes traídos desde casa, entre otras cosas. Además, el profesorado animó a las familias a que formáramos parte activa en el proyecto, cocinando con nuestros hijos en casa y sacándoles alguna foto para que luego ellos mismos se las enseñaran a sus compañeros. Ha sido un proyecto muy bonito y con el que los niños han disfrutado muchísimo.

Así pues, este último taller con ellos fue el colofón final. Me pidieron que elaborara alguna receta con ellos y mi idea fue preparar 4 cosas diferentes: Bizcocho de zanahoria, pan con tomate y aceite, licuado verde de frutas y verduras, y batido de leche, fresas, plátano y espinacas. No fue fácil elegir las recetas, ya que son pequeños y tampoco quería que se les hiciera muy pesado ese rato. Al final opté por llevar algunas cosas preparadas como los bizcochos, y otras medianamente preparadas, como el tomate triturado y la fruta limpia y cortada.


Lo primero que hicimos fue hablar sobre qué es importante a la hora de cocinar, como por ejemplo limpiarse las manos previamente. Después, hicimos un corro y pasamos algunas frutas y verduras de mano en mano para que las pudieran tocar, oler y observar. La idea era que se fijaran en las diferentes texturas, olores, y reconocieran algunos de los alimentos que iban a comer en forma de bizcocho, batido, licuado o tostada.

Después, distribuimos unas mesas y los niños se colocaron al rededor de ellas en grupos. Empezamos por el pan con tomate y aceite. Cada uno decidió si lo quería con todo, solo con tomate, sin tomate pero con aceite, o solamente el pan. Este pan lo elaboran en la panadería Gure Ogia (Mungia), y lo elegí porque es el pan que me gusta darle a mi hijo. Pan artesano, de masa madre, harinas limpias, fermentación larga... Vamos, un pan de verdad, un pan saludable. También está a la venta en
La Manducateca (Bilbao).


El batido fue de fresas, plátanos, espinacas frescas y la nueva leche Eroski Euskadi de km0. Seguramente muchos habrían tomado antes batidos de leche y frutas en casa, pero le añadí un poco de espinacas frescas a la mezcla para que fuera diferente, y el resultado fue muy bueno. Muchas veces tenemos miedo a preparar algo diferente por si no les gusta o no se animan a probarlo, pero merece la pena arriesgarse porque nos pueden sorprender.

El licuado es un claro ejemplo de ese miedo. Hasta hace no mucho, esos licuados de frutas y verduras los preparaba para mí, hasta que un día Asier se animó a probarlos y entonces pensé "claro, ¿por qué no? Pues porque tendemos a agarrarnos a prejuicios o a separar lo que es para nosotros o para los niños. ERROR. No hay comida para niños o comida para adultos, hay comida para todos. En este caso con el taller y también en casa, evité poner el jengibre y el apio que le pongo a mis zumos porque le aportan un sabor muy fuerte al que los niños quizá no están nada acostumbrados. No quiere decir que sea malo para ellos, tan solo hay que introducirlos poco a poco para que los vayan asimilando. El zumo que preparamos en el taller fue con pepino, espinacas frescas, limón y piña. Cuanta más piña, más dulce, y cuantas más espinacas, más verde. Solo hay que jugar con las proporciones y encontrar la que más les guste. Aunque no lo creáis, a muchos más de la mitad de los niños les gustó y hasta repitieron.


El bizcocho de zanahoria fue un éxito total. Llevé 3 y se acabaron enseguida. Si hubiera llevado 5 también habría pasado lo mismo :) Fue un bizcocho elaborado con harina de espelta, huevos, leche, aceite, azúcar de coco y mucha zanahoria rallada. Aquí tenéis la receta:

¿Qué necesitamos?
  • 210g de harina de espelta. 
  • 175g de azúcar de coco. 
  • 60ml de leche entera. 
  • 180ml de aceite de girasol. 
  • 3 huevos L.
  • Un sobre de levadura de repostería. 
  • 6 zanahorias grandes ralladas. 
  • 1 cucharadita de canela en polvo. 
  • Sal. 
Elaboración: 
  1. Batimos los huevos con el azúcar. Añadimos la leche y el aceite y volvemos a batir. 
  2. Mezclamos los ingredientes secos (harina, levadura, sal y canela) y tamizamos todo. 
  3. Vertemos la mezcla de ingredientes secos a la mezcla húmeda y mezclamos bien hasta que quede homogéneo. 
  4. Incorporamos la zanahoria rallada y mezclamos de nuevo. 
  5. Vertemos en un molde engrasado con mantequilla y horneamos a 180ºC, calor arriba y abajo, durante 40 minutos. 
  6. Sacamos del horno, dejamos enfriar y listo. 

Aunque me hubiera gustado que ellos mismo prepararan algo con los ingredientes que teníamos, se nos echó el tiempo encima y lo que hicimos fue servirles las elaboraciones para que las comieran. Eso sí, de vez en cuando se acercaban algunos a ayudar con la licuadora o batidora, a oler los ingredientes otra vez, a preguntar qué era alguna cosa o simplemente a decir que querían más. Algunos más, algunos menos, algunos todo y otros no tanto, pero todos comieron encantados, y seguramente descubrieron nuevas formas de tomar algún alimento. Por eso es bueno que se organicen estas actividades tan dinámicas, porque son muy motivadoras y animan a los niños a formar parte activa. Aprender jugando y probando es sin duda la mejor opción. 

Algunas cosas que he aprendido con el tiempo y la experiencia: 
  • No hay que tener miedo a darles cosas nuevas a nuestros hijos. Siempre SIN OBLIGAR. Seguramente tarde o temprano las acabaran tomando y les descubriremos un mundo nuevo de sabores y texturas. Un truco: Introducir los alimentos nuevos cuando tengan hambre, y de uno en uno, no muchos diferentes en un mismo plato. Poco a poco y con paciencia. 
  • Dejarles preparar la comida es la mejor forma para que conozcan los alimentos que van a comer, cómo se preparan, etc. Siempre se van a comer mejor algo que han preparado ellos mismos, ya que se sentirán orgullosos y parte importante del proceso. 
  • Tenemos que ser un BUEN EJEMPLO. Los niños actúan por imitación la mayoría de las veces, así que que nos vean comer lo que nosotros queremos que se coman, siempre será un aliciente.
  • Lo saludable siempre tiene prioridad. En este caso, tienen 3 años, no "necesitan" merendar bollos. Lo que necesitan es fruta. No quiero decir que comer alguna galleta o capricho de vez en cuando sea malo, pero que tengan una BASE SALUDABLE previa es muy importante. 
Con todo esto no quiere decir que yo sea una experta y que tenga la verdad absoluta. Cada madre y padre hace lo mejor que puede y sabe lo que es mejor para sus hijos, ahí no me meto. Todo esto se aprende con el tiempo y la práctica. Yo también le doy galletas o zumos de brik a mi hijo alguna vez, y no soy una mala madre por ello. Pero sí es verdad que cuando tengo un poco más de tiempo para preparar la merienda, intento evitar estas cosas, y las sustituyo por fruta variada, batidos, zumos, o alguna galleta o bizcocho elaborado en casa con harinas limpias y "azúcares más saludables". No sé, es cuestión de pensar en qué quieres que coman tus hijos y qué efecto quieres que tengan en su organismo. Somos lo que comemos.


Quiero desde aquí agradecer a Marta, Irantzu, Aimar, Gotzone, Nerea, Jon y a la Ikastola en general, por haber confiado en mí y haberme ofrecido la oportunidad de formar parte de este proyecto. No sé por qué lo hicieron, no sé qué vieron en mí, pero lo di todo para que fuera una experiencia bonita para los niños, y la recordaré con muchísimo cariño. Las fotos, los vídeos, el detalle de la cesta de fruta, el cariño recibido, TODO. Mila esker bihotzez. 

También agradecer a Gure Ogia y Eroski Natur por haber facilitado los alimentos que utilizamos para el taller, no podían haber sido de mejor calidad y frescura. GRACIAS. A las madres y padres que os habéis acercado a mí para darme las gracias, a l@s que me habéis escrito para decirme que vuestros hij@s estaban encantad@s con el taller, a la que me escribió para contarme que su hijo le dijo "he comido ensalada en zumo", a l@s que tenéis hijos en otros cursos y me habéis dicho "yo quiero que lo vuelvas a hacer pero en el curso de mi hijo", a l@s que me habéis felicitado por todo el trabajo realizado, a l@s que me habéis animado a montar una empresa para dedicarme a esto, etc. MILLONES DE GRACIAS, DE CORAZÓN. 




Este tipo de actividades deberían ser un ejemplo para todos los Centros Educativos.

3 comentarios

  1. Que experiencia tan bonita!! Voy a probar el zumo con espinacas a ver que pasa. La verdad es que no tengo problemas para que coma fruta pero la verdura si no es en puré nada de nada :( quizá tomándola de forma diferente se anime!!!
    Tengo una propuesta de post... Jejeje por si un día de repente estas sin ideas... Como organizas el menú de la semana? Lo que se puede cocinar por adelantado, aprovechar la compra para que las comidas y las cenas sean variadas sin arruinarnos y sin pasarnos el día en la cocina, que como mamás trabajadoras el tiempo es oro. En casa muchas veces acabamos comiendo lo mismo.. Reconozco que organizar bien un menú semanal es mi asignatura pendiente, ahí te dejo la idea por si te sirve de inspiración.
    Un abrazo!!

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  2. Hola!! Preciosa experiencia. Para los niños y para tí. Lo voy a comentar en el colegio de mi hijo. Gracias!!

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  3. Hola Gen! Que gran iniciativa por parte del colegio de Sagutxu. Es esencial educar a los niños desde pequeños para que lleven una alimentación sana y equilibrada (con sus caprichos puntuales, por supuesto). Quizá una manera de volver a la enseñanza sea esta, aunar tus dos pasiones, enseñar y cocinar, no crees? Un besazo guapa!

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