Taller de almuerzo saludable con niños

27 de febrero de 2017

Hoy traigo algo diferente al blog, y que me hace mucha ilusión contaros. La semana pasada estuve en el colegio de mi hijo realizando un pequeño taller de comida saludable con todos los niños de su curso. ¡Quién me lo iba a decir a mí! Cuando los profesores me lo propusieron no pude negarme. Unos cuantos años atrás yo hice mis prácticas de Magisterio Primaria allí mismo y aquel taller me hizo recordar muchas cosas. Por ejemplo, me acordé de los niños con los que estuve de prácticas y que ahora estarán a punto de cumplir la mayoría de edad, ¡ni los reconocería seguramente! También me hizo pensar en lo mucho que me apasiona esta profesión y en lo que me está costando recuperarla. No sabía que echaba tanto de menos aquello hasta que me puse delante de estos 100 niños de 3 añitos. En fin, a lo que voy...


Durante varias semanas, estuvieron trabajando en las clases en un proyecto que giraba en torno a la alimentación mediante actividades como: creación de una pirámide de alimentos, reconocimiento y clasificación de familias, creación de menús saludables, confección y decoración de complementos (gorro y cuchara de palo), elaboración de platos de fruta con formas o brochetas, y sándwiches con ingredientes traídos desde casa, entre otras cosas. Además, el profesorado animó a las familias a que formáramos parte activa en el proyecto, cocinando con nuestros hijos en casa y sacándoles alguna foto para que luego ellos mismos se las enseñaran a sus compañeros. Ha sido un proyecto muy bonito y con el que los niños han disfrutado muchísimo.

Así pues, este último taller con ellos fue el colofón final. Me pidieron que elaborara alguna receta con ellos y mi idea fue preparar 4 cosas diferentes: Bizcocho de zanahoria, pan con tomate y aceite, licuado verde de frutas y verduras, y batido de leche, fresas, plátano y espinacas. No fue fácil elegir las recetas, ya que son pequeños y tampoco quería que se les hiciera muy pesado ese rato. Al final opté por llevar algunas cosas preparadas como los bizcochos, y otras medianamente preparadas, como el tomate triturado y la fruta limpia y cortada.


Lo primero que hicimos fue hablar sobre qué es importante a la hora de cocinar, como por ejemplo limpiarse las manos previamente. Después, hicimos un corro y pasamos algunas frutas y verduras de mano en mano para que las pudieran tocar, oler y observar. La idea era que se fijaran en las diferentes texturas, olores, y reconocieran algunos de los alimentos que iban a comer en forma de bizcocho, batido, licuado o tostada.

Después, distribuimos unas mesas y los niños se colocaron al rededor de ellas en grupos. Empezamos por el pan con tomate y aceite. Cada uno decidió si lo quería con todo, solo con tomate, sin tomate pero con aceite, o solamente el pan. Este pan lo elaboran en la panadería Gure Ogia (Mungia), y lo elegí porque es el pan que me gusta darle a mi hijo. Pan artesano, de masa madre, harinas limpias, fermentación larga... Vamos, un pan de verdad, un pan saludable. También está a la venta en
La Manducateca (Bilbao).


El batido fue de fresas, plátanos, espinacas frescas y la nueva leche Eroski Euskadi de km0. Seguramente muchos habrían tomado antes batidos de leche y frutas en casa, pero le añadí un poco de espinacas frescas a la mezcla para que fuera diferente, y el resultado fue muy bueno. Muchas veces tenemos miedo a preparar algo diferente por si no les gusta o no se animan a probarlo, pero merece la pena arriesgarse porque nos pueden sorprender.

El licuado es un claro ejemplo de ese miedo. Hasta hace no mucho, esos licuados de frutas y verduras los preparaba para mí, hasta que un día Asier se animó a probarlos y entonces pensé "claro, ¿por qué no? Pues porque tendemos a agarrarnos a prejuicios o a separar lo que es para nosotros o para los niños. ERROR. No hay comida para niños o comida para adultos, hay comida para todos. En este caso con el taller y también en casa, evité poner el jengibre y el apio que le pongo a mis zumos porque le aportan un sabor muy fuerte al que los niños quizá no están nada acostumbrados. No quiere decir que sea malo para ellos, tan solo hay que introducirlos poco a poco para que los vayan asimilando. El zumo que preparamos en el taller fue con pepino, espinacas frescas, limón y piña. Cuanta más piña, más dulce, y cuantas más espinacas, más verde. Solo hay que jugar con las proporciones y encontrar la que más les guste. Aunque no lo creáis, a muchos más de la mitad de los niños les gustó y hasta repitieron.


El bizcocho de zanahoria fue un éxito total. Llevé 3 y se acabaron enseguida. Si hubiera llevado 5 también habría pasado lo mismo :) Fue un bizcocho elaborado con harina de espelta, huevos, leche, aceite, azúcar de coco y mucha zanahoria rallada. Aquí tenéis la receta:

¿Qué necesitamos?
  • 210g de harina de espelta. 
  • 175g de azúcar de coco. 
  • 60ml de leche entera. 
  • 180ml de aceite de girasol. 
  • 3 huevos L.
  • Un sobre de levadura de repostería. 
  • 6 zanahorias grandes ralladas. 
  • 1 cucharadita de canela en polvo. 
  • Sal. 
Elaboración: 
  1. Batimos los huevos con el azúcar. Añadimos la leche y el aceite y volvemos a batir. 
  2. Mezclamos los ingredientes secos (harina, levadura, sal y canela) y tamizamos todo. 
  3. Vertemos la mezcla de ingredientes secos a la mezcla húmeda y mezclamos bien hasta que quede homogéneo. 
  4. Incorporamos la zanahoria rallada y mezclamos de nuevo. 
  5. Vertemos en un molde engrasado con mantequilla y horneamos a 180ºC, calor arriba y abajo, durante 40 minutos. 
  6. Sacamos del horno, dejamos enfriar y listo. 

Aunque me hubiera gustado que ellos mismo prepararan algo con los ingredientes que teníamos, se nos echó el tiempo encima y lo que hicimos fue servirles las elaboraciones para que las comieran. Eso sí, de vez en cuando se acercaban algunos a ayudar con la licuadora o batidora, a oler los ingredientes otra vez, a preguntar qué era alguna cosa o simplemente a decir que querían más. Algunos más, algunos menos, algunos todo y otros no tanto, pero todos comieron encantados, y seguramente descubrieron nuevas formas de tomar algún alimento. Por eso es bueno que se organicen estas actividades tan dinámicas, porque son muy motivadoras y animan a los niños a formar parte activa. Aprender jugando y probando es sin duda la mejor opción. 

Algunas cosas que he aprendido con el tiempo y la experiencia: 
  • No hay que tener miedo a darles cosas nuevas a nuestros hijos. Siempre SIN OBLIGAR. Seguramente tarde o temprano las acabaran tomando y les descubriremos un mundo nuevo de sabores y texturas. Un truco: Introducir los alimentos nuevos cuando tengan hambre, y de uno en uno, no muchos diferentes en un mismo plato. Poco a poco y con paciencia. 
  • Dejarles preparar la comida es la mejor forma para que conozcan los alimentos que van a comer, cómo se preparan, etc. Siempre se van a comer mejor algo que han preparado ellos mismos, ya que se sentirán orgullosos y parte importante del proceso. 
  • Tenemos que ser un BUEN EJEMPLO. Los niños actúan por imitación la mayoría de las veces, así que que nos vean comer lo que nosotros queremos que se coman, siempre será un aliciente.
  • Lo saludable siempre tiene prioridad. En este caso, tienen 3 años, no "necesitan" merendar bollos. Lo que necesitan es fruta. No quiero decir que comer alguna galleta o capricho de vez en cuando sea malo, pero que tengan una BASE SALUDABLE previa es muy importante. 
Con todo esto no quiere decir que yo sea una experta y que tenga la verdad absoluta. Cada madre y padre hace lo mejor que puede y sabe lo que es mejor para sus hijos, ahí no me meto. Todo esto se aprende con el tiempo y la práctica. Yo también le doy galletas o zumos de brik a mi hijo alguna vez, y no soy una mala madre por ello. Pero sí es verdad que cuando tengo un poco más de tiempo para preparar la merienda, intento evitar estas cosas, y las sustituyo por fruta variada, batidos, zumos, o alguna galleta o bizcocho elaborado en casa con harinas limpias y "azúcares más saludables". No sé, es cuestión de pensar en qué quieres que coman tus hijos y qué efecto quieres que tengan en su organismo. Somos lo que comemos.


Quiero desde aquí agradecer a Marta, Irantzu, Aimar, Gotzone, Nerea, Jon y a la Ikastola en general, por haber confiado en mí y haberme ofrecido la oportunidad de formar parte de este proyecto. No sé por qué lo hicieron, no sé qué vieron en mí, pero lo di todo para que fuera una experiencia bonita para los niños, y la recordaré con muchísimo cariño. Las fotos, los vídeos, el detalle de la cesta de fruta, el cariño recibido, TODO. Mila esker bihotzez. 

También agradecer a Gure Ogia y Eroski Natur por haber facilitado los alimentos que utilizamos para el taller, no podían haber sido de mejor calidad y frescura. GRACIAS. A las madres y padres que os habéis acercado a mí para darme las gracias, a l@s que me habéis escrito para decirme que vuestros hij@s estaban encantad@s con el taller, a la que me escribió para contarme que su hijo le dijo "he comido ensalada en zumo", a l@s que tenéis hijos en otros cursos y me habéis dicho "yo quiero que lo vuelvas a hacer pero en el curso de mi hijo", a l@s que me habéis felicitado por todo el trabajo realizado, a l@s que me habéis animado a montar una empresa para dedicarme a esto, etc. MILLONES DE GRACIAS, DE CORAZÓN. 




Este tipo de actividades deberían ser un ejemplo para todos los Centros Educativos.

El crêpe perfecto

20 de febrero de 2017

Los crêpes son originarios de Francia y son tan famosos que se pueden tomar en cualquier parte del mundo. Son un clásico "Street food" o "comida callejera", aunque generalmente en su versión dulce, acompañados de chocolate, chocolate con nata y demás combinaciones golosas. Reconozco que esta versión dulce a mí me pirra, pero con el tiempo he aprendido a combinarlos con ingredientes más saludables y a considerarlos más que un postre. Son muy sencillos de preparar y pueden ser un rico desayuno, almuerzo, merienda o cena, siempre y cuando no siempre sean dulces ;)

El crêpe perfecto existe y yo he dado con la receta después de bastantes intentos fallidos. El problema con el que me encontraba siempre es que o me quedaban muy dulces o muy sosos, y nunca en el punto exacto. Es decir, he estado probando hasta dar con una receta que bien valiera para ser un crêpe dulce o salado, una receta base en toda regla. No lleva azúcar y se puede jugar con la harina, cambiándola para probar diferentes combinaciones.

Crêpe salado de espinacas, tomate triturado, queso Robiola Mucchina 
con semillas de sésamo y pipas de girasol. Aceite, vinagre balsámico y pizca de sal. 

Cantidad: 4 crêpes grandes.
Dificultad: Baja.
Tiempo: 10 minutos.

¿Qué necesitamos?
  • 2 huevos medianos. 
  • 120g de harina (de trigo, integral, espelta, trigo sarraceno... LA QUE QUERÁIS, menos harina de fuerza, ya que en esta receta no es necesario que la tenga). 
  • 240ml de leche. 
  • Pizca de sal. 

Elaboración:
  1. Cascamos los huevos y los vertemos en un vaso batidor. 
  2. Añadimos la leche, la harina (tamizada) y la sal. 
  3. Batimos bien hasta que la masa quede homogénea, sin grumos. 
  4. Untamos una sartén grande con un poco de mantequilla y calentamos a fuego medio. 
  5. Cuando esté bien caliente, vertemos un poco de la masa. Podéis hacerlo a ojo o dividiendo la masa en 4 porciones previamente. 
  6. Levantamos la sartén y hacemos movimientos circulares hasta que la masa se extienda por toda la superficie. Procurar no echar mucha cantidad para que la crêpe no sea muy gruesa, porque tardará más en hacerse. 
  7. Dejamos que se dore unos dos minutos por cada lado, a fuego medio-bajo. Cuando quede poco para darle la vuelta, con una espátula de silicola, iremos levantando un poco los bordes para ayudar a que se despegue. Con la práctica sabréis en qué momento hay que darles la vuelta. Fijaros cuando levantéis los bordes si se va dorando o no, y si necesita más tiempo por ese lado o hay que darle la vuelta ya. 
  8. Una vez esté dorado por los dos lados, retiramos a un plato y repetimos la operación hasta conseguir los 4 crêpes. 
  9. Ya solo quedaría añadir los ingredientes salados o dulces que queramos y a disfrutar. 
Crêpe dulce con chocolate negro 100% orgánico y plátano. 

Que no os den miedo prepararlos. Si engrasamos bien la sartén no tienen por qué pegarse y ¡olvidemos esa leyenda urbana que dice que la primera hay que desecharla! Aquí no se tira nada, tan solo hay que hacer las cosas con paciencia y mimo para que salgan bien. La parte más complicada podría ser la de saber cuánta cantidad verter para cada crêpe. Si no queréis hacerlo a ojo, solo tendréis que dividir la masa de esta receta en 4. Suerte y espero que disfrutéis tanto como yo lo hago.



Verde que te quiero verde

31 de enero de 2017

Todo lo verde mola, y si no que se lo pregunten a Federico García Lorca, quien dejó claro en "Romance sonámbulo", que el verde es muy inspirador.


Verde que te quiero verde. 
Verde viento. Verdes ramas. 
El barco sobre la mar 
y el caballo en la montaña. 
Con la sombra en la cintura 
ella sueña en su baranda, 
verde carne, pelo verde, 
con ojos de fría plata. 
Verde que te quiero verde. 
Bajo la luna gitana, 
las cosas le están mirando 
y ella no puede mirarlas.
...

En cuanto a la alimentación, cuanto más verde MUCHO MEJOR. Así que hoy os traigo una bebida verde que me encanta. No porque sea enero, ni porque quiera bajar de peso, ni porque no coma otra cosa más que eso, si no porque sé que es buenísimo para la salud en cualquier época del año, porque es muy refrescante y porque me sienta de maravilla sobre todo por las mañanas. Como me habéis preguntado por ella cuando la he publicado en rrss y porque mi madre quiere tener esta receta en el blog sí o sí, ahí os va. La receta no es ningún misterio, ni tengo el copyright de esta receta, podréis encontrar muy similares en Internet. Tan solo hay que jugar con las proporciones y los ingredientes para dar con vuestras combinaciones preferidas.


¿Qué necesitas?
  • 1/2 piña natural troceada (sin piel).
  • 1/4 de pepino troceado con piel.
  • 1 trozo de jengibre fresco.
  • 1/2 lima o 1 limón. 
  • 1 trozo de rama de apio. 
  • 1/2 cucharadita de espirulina. 
  • 2 puñados de espinacas frescas. 
Elaboración:
  1. Licuamos la piña, el pepino, las espinacas, el apio, la lima o el limón y el jengibre. 
  2. Pasamos la mezcla a la batidora, añadimos la espirulina y batimos bien. 

Destaco la presencia de la raíz de jengibre y del apio como un plus en esta bebida porque son una maravilla. El jengibre se lleva usando con fines medicinales desde hace miles de años. Es antiinflamatorio, estimula los jugos gástricos, antioxidante, previene ataques al corazón, previene el cáncer de piel, ayuda a tener mejores digestiones y también a bajar de peso, entre otras muchas cosas.

El apio, aunque tiene un sabor bastante potente y no le gusta a mucha gente, es interesante incluirlo en esta bebida, ya que contiene vitaminas A, B1, B2, B6, B9, C y E, minerales como el potasio, sodio, calcio, zinc, magnesio, hierro, azufre, fósforo, cobre y silicio. Es una verdura diurética, antioxidante, antiinflamatoria, expectorante, depurativa, sedante, digestiva, inmunoestimulante y analgésica. 

Ya solo os queda probar a preparar esta bebida y si fuera necesario, ajustar la cantidad de jengibre o apio a vuestro gusto, pues estos dos ingredientes pueden saturar y asustar el paladar de quien no está acostumbrado a tomarlos. Mejor empezar con pequeñas cantidades hasta dar con la proporción deseada. 


Regalos de Navidad comestibles

22 de diciembre de 2016

Elegir regalo de Navidad puede ser tarea complicada, sobre todo si se trata de comida, y por eso hoy os quiero ayudar un poquito. Os traigo 3 ideas que a mi parecer podrían ser muy útiles si tenéis que hacerle un regalo a alguien que disfrute comiendo o con regalos que tengan que ver con la comida. 

LA MANDUCATECA

Aquí voy a barrer un poco para casa y es que estos días en La Manducateca estamos a tope con los regalitos navideños. Todos los packs son personalizables y ajustables a todo tipo de presupuestos. Tenemos packs de cervezas artesanales que podréis llevar en prácticos y resultones maletines, cajas de dos tamaños en las que meter solo queso, queso y cerveza, queso y vino, queso y dulces, cervezas y vino, queso y pan... Como veis, las combinaciones son casi infinitas. Y por si eso fuera poco y no estuvierais seguros de acertar (cosa que dudo mucho), también disponemos de tarjetas regalo para los que preferís regalar un importe determinado para gastar en tienda o asistir a las catas/maridajes que solemos organizar en la tienda. Acercaos a La Manducateca y haceros con uno de estos lotes regalo, os recibiremos encantadas y os ayudaremos en todo lo que podamos hasta dar con el regalo ideal para esa persona especial. Acertaréis seguro ;)


Alameda Urquijo 35
48010 – BILBAO
Telf. 946 531 285

FLOR FRUITS EVENTOS

Regalar flores siempre es algo especial. Creo que las flores transmiten muchas cosas y son un regalo precioso y lleno de significado. Si encima esas flores van en maceta o recipiente con tierra, aún mejor. Un claro ejemplo de trabajo con cariño, mimo y mucha delicadeza, la podemos encontrar en Flor Fruits Eventos, donde la flor es el protagonista en diferentes tipos de eventos. Esta bonita empresa se dedica (entre otras cosas) a elaborar cestas de flores, fruta y/o chocolate con un gusto exquisito. Podría ser otro regalo estupendo para estas navidades, y además cualquiera de las cestas que preparan (pueden ser personalizables también) sería un centro de mesa ideal. 


C/Ganeta nº6
48930 Getxo, Bizkaia.
Telf. 625708516

COMIDA CASERA HECHA CON MUCHO AMOR

Otro regalo con el que seguro acertaréis si sois cocinillas, es con algo elaborado por vosotros mismos. Yo soy de las que piensan que si alguien te regala algo que ha cocinado él o ella mism@, es que debes sentirte muy afortunado. Y es que las cosas hechas con cariño y dedicación, no son moco de pavo y es un tiempo que inviertes en elaborar algo que podrías ahorrar comprándolo en una tienda. Por eso a mí me gusta regalar comida casera, hecha por mí, con cariño, y envuelta de forma especial. Todo ello hace que el regalo sea aún más especial y único, por lo que así es como debes sentirte si alguien te regala algo así. 

Como sé que esta receta es un éxito asegurado, os traigo mis GALLETAS DE CHOCOLATE preferidas: 


Ingredientes:
  • 250g de mantequilla sin sal. 
  • 150g de azúcar blanco. 
  • 125g de azúcar moreno. 
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla. 
  • 2 pizcas de sal.
  • 2 huevos medianos. 
  • 2 cucharadas soperas de cacao puro en polvo. 
  • 400g de harina de fuerza.
  • 2 cucharadas soperas de crema de cacao negro 100% bio. 
  • 3 pizcas de bicarbonato.
Elaboración:
  1. Dejar atemperar la mantequilla hasta que esté blanda. 
  2. Batir la mantequilla blanda con el azúcar. Añadir los huevos y batir hasta que la masa quede homogénea. 
  3. Añadir el extracto de vainilla, la crema de cacao negro y por último la sal. Batir bien. 
  4. Mezclar en un bol la harina con el cacao en polvo y el bicarbonato. 
  5. Mezclar las dos preparaciones con la ayuda de una espátula o una cuchara de madera (con movimientos envolventes) hasta que quede homogéneo. Al final costará un poco mezclarlo pero no os asustéis, es normal. 
  6. Dividir la masa en dos y colocar cada parte sobre papel film. Podéis darle la forma que queráis, bien en forma de bola o en forma de churro. Envolverlo bien con el film y dejarlo reposar en la nevera al menos 24 horas. 
  7. Al día siguiente precalentar el horno a 205ºC. Dividir la masa en bolas (yo las hago grandes para que queden cookies grandes) y colocarlas sobre papel de hornear en bandejas. Hay que dejar bastante espacio entre ellas para que no se unan en el horneado. 
  8. Hornear las galletas durante 10 minutos. 
  9. Dejarlas enfriar antes de comer o envolver. 
****

Espero que estas ideas os gusten y/o ayuden un poquito. Disfrutad mucho de estos días, con regalos o sin ellos, pero sobre todo, quereros mucho y aprovechad el tiempo con vuestros seres queridos. 

¡Feliz Navidad!

#Mitupperdepasta: Canelones de espinacas y ricotta

12 de diciembre de 2016

Otra receta del #MitupperdePasta: ¡canelones! Para esta elaboración el producto elegido ha sido la salsa Barilla Basilico, una salsa sencilla de tomate y albahaca. En realidad el protagonista de esta receta es el relleno de los canelones, por eso no quería usar otro tipo de salsa para que no le hiciera sombra. Además el toque de la albahaca va perfecta con las espinacas y la ricotta. La salsa Basilico es la salsa más clásica de Barilla, por lo que merecía también la oportunidad de formar parte de esta ronda de recetas de tupper.

No me vais a negar que los canelones son ideales para el tupper. Se preparan en un momento y si son como los de esta receta, sin bechamel ni carne, sino con verdura y queso, alegran las horas fuera de casa a cualquiera.


Cantidad: 18 canelones.
Dificultad: Baja.
Tiempo: 45 minutos aprox.

INGREDIENTES:
  • 1 tarrina de ricotta (250g).
  • 200g de espinacas congeladas o frescas.
  • 18 láminas para canelones.
  • 1 huevo.
  • Pimienta negra recién molida.
  • 1 bote de salsa Basilico Barilla. 
  • Mozzarella rallada para fundir.
  • Sal.


ELABORACIÓN:
  1. Poner a hervir abundante agua con sal en una cazuela. Cuando hierva el agua, añadir las espinacas y cocer durante 5 minutos. Remover para que no se queden en la superficie. 
  2. Escurrir bien las espinacas, quitando todo el exceso de agua. Dejar enfriar. 
  3. En un bol, desmigar la ricotta aplastándola con la ayuda de un tenedor. 
  4. Añadir las espinacas, el huevo y un toque de pimienta negra recién molida. Mezclar todo bien hasta que los ingredientes se integren. 
  5. Verter agua caliente en un bol y sumergir las placas para canelones durante unos minutos hasta que se ablanden. 
  6. Sacar las láminas del agua y secar un poco con papel de cocina. 
  7. Introducir el relleno de los canelones en una manga pastelera (opcional) y colocar una pequeña cantidad en el centro de cada placa. enrollar el relleno con las placas formando los canelones. Repetir la operación hasta terminar con las placas o el relleno. 
  8. Verter un poco de salsa de tomate en el fondo de una bandeja grande o varias individuales. 
  9. Colocar los canelones con cuidado sobre la/las bandeja/s.
  10. Verter salsa de tomate al gusto sobre los canelones y después queso rallado. 
  11. Precalentar el horno a 200º y hornear durante 20-25 minutos calor arriba y abajo. 
  12. Se pueden dejar los últimos 5-10 minutos para gratinar y que la superficie se tueste más. 
  13. Servir los canelones en el tupper, dejar enfriar antes de meter en la nevera, y listo. 




Tarta de queso al horno

5 de diciembre de 2016

Tras muchos años de reinado, la tarta estrella de mi casa ha perdido la corona. Bueno, no me voy a poner tan intenta y diré que en realidad le toca compartirla. Desde que preparé la tarta de queso al horno, me cuesta decidir cuál de las dos me gusta más, si la tarta de queso fría o esta. Y como sé que en cada casa hay gustos para todos los colores, aquí os traigo la receta de Cheesecake al horno para que tengáis más opciones.

Desde que publiqué esta foto en Instagram el día que la preparé para el cumpleaños de mi aita, muchas me habéis pedido la receta, así que espero haceros un poco más felices hoy. Y aprovecho para decir que muchas veces publico la foto de la receta en redes sociales antes de poner la receta en el blog, porque como a muchas de vosotras, no me da la vida para todo y llego hasta donde llego :) Mi blog y mis recetas son de andar por casa, aunque reconozco que me gustan los retos y de vez en cuando me animo a preparar algo más complicado, pero en general son recetas sencillas o no muy elaboradas. Si alguna vez veis que publico alguna foto y queréis la receta, no dudéis en pedírmela, porque más de una vez he enviado la receta a alguien por email antes de publicarla. No tengo ningún problema :)


INGREDIENTES PARA LA BASE:
  • 180g de galletas.
  • 90g de mantequilla.
  • 10g de azúcar.
INGREDIENTES PARA LA CREMA DE QUESO:
  • 270g de queso tipo Philadelphia.
  • 80g de azúcar.
  • ¼ de cucharadita de sal.
  • 20g de harina de fuerza.
  • El zumo y la piel de ½ limón.
  • 180ml de nata para montar.
  • 2 huevos + 1 yema.
  • ¼ de cucharadita de extracto de vainilla.
  • Mermelada de fresa o frambuesa.
ELABORACIÓN:

1. Precalentar el horno a 175ºC, calor arriba y abajo.
2. Triturar las galletas con la ayuda de un robot de cocina y cuando estén hechas polvo, añadir el azúcar y la mantequilla fundida. Mezclar bien y verter en el fondo del molde (previamente untado con mantequilla).
3. El molde a poder ser, que sea desmontable y de 22 cm de diámetro (aprox.).
4. Apretar la mezcla de galletas hasta que quede lisa. Hornear durante 15 minutos.
5. Sacar el molde del horno y subir la temperatura a 225ºC.
6. Batir los huevos y la yema con el queso, la nata, el azúcar, el zumo y piel del ½ limón, el extracto de vainilla y la sal.
7. Incorporar la harina y volver a batir un poco para que la masa quede homogénea.
8. Verter la mezcla sobre la base de galletas y meter el molde en el horno.
9. Hornear a 225ºC durante 15 minutos y después bajar la temperatura a 120ºC. Hornear 1 hora más.
10. Sacar el molde del horno y dejar a enfriar.
11. Cuando se temple, desmoldar con cuidado y meter en la nevera al menos 2 horas.
12. Para el toque final, calentar en un cazo 4 cucharadas de mermelada y verter sobre el pastel.